Hay cocineros que elaboran platos. Y hay otros que construyen un relato capaz de conectar paisaje, tradición, técnica y emoción en una misma experiencia. La masterclass de Luis Alberto Lera y su equipo fue precisamente eso: una inmersión en una manera de entender la alta cocina desde el respeto absoluto al producto, al entorno y a la memoria gastronómica.

Durante la sesión, los alumnos pudieron descubrir cómo la cocina puede convertirse en una herramienta cultural capaz de transmitir identidad y conocimiento. Cada elaboración presentada habló de origen, precisión y sensibilidad culinaria, mostrando una visión contemporánea profundamente vinculada al territorio.

Una cocina que nace del entorno

La propuesta gastronómica presentada por Luis Alberto Lera destacó por su capacidad para transformar ingredientes y técnicas en un discurso coherente y emocionante. Platos como el éclair de hígado de paloma bravía, el escabeche de hígado de conejo con ostra o el ciervo con salsa de nabo y yogur de oveja reflejaron una cocina de enorme personalidad, donde el equilibrio entre tradición y vanguardia se convierte en el eje central de cada creación.

Más allá de la complejidad técnica, la sesión dejó una reflexión esencial: la excelencia gastronómica nace del conocimiento profundo del producto y de la conexión auténtica con el territorio.

Técnica, identidad y visión gastronómica

La masterclass no solo permitió observar procesos culinarios de alto nivel, sino también comprender la importancia de construir una identidad propia dentro de la gastronomía contemporánea. Luis Alberto Lera compartió con los alumnos su visión sobre el rigor, la precisión y la responsabilidad que implica trabajar con el entorno y convertirlo en cocina.

Cada explicación, cada gesto técnico y cada plato servido reforzaron una idea clave: la cocina puede ser memoria, pero también futuro.

El inicio de una nueva etapa para la Escuela

Esta sesión inaugura oficialmente la colaboración de Luis Alberto Lera como director gastronómico de la Escuela, un paso que refuerza el compromiso con una formación basada en la excelencia, el pensamiento gastronómico y la conexión directa con algunos de los grandes referentes de la cocina actual.

Su incorporación acercará a los alumnos una mirada exigente, contemporánea y profundamente honesta sobre la profesión, integrando técnica, producto y cultura culinaria en cada experiencia formativa.

Una experiencia que deja huella

La jornada fue mucho más que una demostración culinaria. Fue una lección sobre cómo transformar conocimiento en identidad gastronómica, y cómo la cocina puede convertirse en un lenguaje capaz de contar historias, preservar tradiciones y abrir nuevos caminos hacia el futuro.

¡Una experiencia inspiradora que marca el comienzo de una colaboración llamada a dejar huella en la formación gastronómica de la Escuela!